Trabajo diario

“Yo les pido pensar con hondura para resolver con serenidad y abandonar la manía de los heroicos: yo prefiero el heroísmo del trabajo diario…”

No a la “huelga electoral”, intervención en la XXIII Convención Nacional del PAN. México, DF, 4 de febrero de 1973, Publicada en la revista La Nación 1369, 12 de febrero de 1973.

Luchar por la dignidad

“Nunca más necesario luchar por obtener que se respete y se enaltezca la dignidad de la persona humana y se le aseguren los medios para cumplir plenamente su fin material y espiritual.”

Política y persona humana, crónica de la segunda conferencia del ciclo “La política”. México, DF, septiembre de 1963, publicada en la revista La Nación 1124, 15 de octubre de 1963.

La eficacia de las ideas

“Tengamos fe en la eficacia de las ideas, pero de las ideas que se hacen fuerza y vida; emprendamos la tarea que nos corresponde: la de conocer, difundir, defender y practicar nuestras doctrinas, y esperamos la necesaria y radical restauración.”

La Doctrina Social Católica sobre los principios directivos de la vida socio-económica, a la luz de las encíclicas. Conferencia dictada en la Primera Semana Social de México, celebrada con motivo del Cincuentenario de la Carta Encíclica Rerum Novarum, de S.S. León XIII, publicada en Jus: revista de derecho y ciencias sociales 34, 15 de mayo de 1941.

Nuestro deber

“Recogiendo así esas voces que vienen de la tradición, encarnándolas en nuestra propia vida, encarnándolas en nosotros mismos, Acción Nacional nos ha puesto de nuevo frente a nuestro deber, nos ha puesto frente a nuestro futuro; nos ha puesto de nuevo en nuestras propias manos, para que lo agarremos con nuestras manos, nuestro propio destino.”

Homenaje a Acción Nacional. Discurso ante la II Convención Nacional del PAN. México, DF, 20 de abril de 1940. La reseña de este discurso y de las actividades de la II Convención Nacional puede consultarse en: Boletín de Acción Nacional 11, 1 de mayo de 1940.

Encarnar las ideas

“Teníamos que encarnar las ideas y al encarnarlas hacerlas vivir, y se estableció un puente claro, firme, entre el pensamiento y la conducta, entre las ideas y la actividad política; es el puente del cumplimiento del deber. Porque, además, no hay otro puente.”

Discurso pronunciado en la sesión del Consejo Nacional del PAN del 22 de febrero de 1976, en contra de la propuesta de destitución del Comité Ejecutivo Nacional, publicado en la revista La Nación 1447, 3 de marzo de 1976. Además del presente discurso, este número de la revista contiene una amplia reseña de la sesión del Consejo Nacional realizada en los momentos más álgidos de la crisis interna del Partido registrada entre 1975 y 1981

Formas de participación

“Es una exigencia de la dignidad personal el que los seres humanos tomen parte activa en la vida pública, aun cuando las formas de participación en ella están necesariamente condicionadas al grado de madurez humana alcanzado por la comunidad política de la que son miembros. ”

Política y persona humana, crónica de la segunda conferencia del ciclo “La política”. México, DF, septiembre de 1963, publicada en la revista La Nación 1124, 15 de octubre de 1963.

Patria y destino

“ La tarea de Acción Nacional desborda así, naturalmente, todo episodio electoral. No sólo el episodio de renovación de poderes federales recientemente pasado, sino todo episodio electoral. Esa tarea que arranca no del deseo de éxitos menores, sino del propósito austero de regeneración plena de la vida de México, se injerta así en el ser mismo de la patria. Es la patria, sólo ella, su origen y su meta, su razón y su destino. ”

Estructuración firme y eficaz de la opinión nacional, entrevista concedida a Miguel Castro Ruiz, publicada en la revista Logos. Morelia, enero de 1941.

Citas extraídas del libro: Ideas Fuerza, Miguel Estrada Iturbide; Compilador: Armando Reyes Vigueras; 2013.

Don Miguel Estrada Iturbide

Principios Por: Rafael Estrada Sámano

Nació don Miguel Estrada Iturbide en la Ciudad de Morelia, Michoacán, el 17 de noviembre de 1908, hijo primogénito del matrimonio formado por don Miguel Estrada Ramírez y doña Ana María Iturbide Chávez, ambos oriundos de la misma Ciudad y miembros de familias establecidas desde muy antiguo en la provincia de Michoacán.

Entre los ascendientes y parientes de don Miguel habría varios dignos de mención. Baste con recordar a algunos de ellos: don Jacobo Ramírez, su bisabuelo paterno, fue Rector del ilustre y nacional Colegio de San Nicolás y presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Michoacán; el Dr. Luis Iturbide Mejía, su bisabuelo materno, fue un apreciado médico de ideología liberal; también fueron liberales los hermanos de este último, Andrés, muerto a consecuencia de las heridas que recibió en la acción de Ixtlahuaca durante la Guerra de Reforma, y Sabás, íntimo amigo de Melchor Ocampo y, como éste, diputado al Congreso Constituyente de 1856-1857; don Francisco Elguero Iturbide, destacado conservador y después miembro del Partido Católico Nacional, a quien don Miguel alcanzó a tratar de cerca, al igual que a su hijo, el conocido periodista José Elguero.

Por cierto, la rama de la familia Iturbide a la que pertenece don Miguel es distinta de aquella a la que perteneció don Agustín de Iturbide, sin que exista vínculo de parentesco entre ambas, localizado en México, si bien podría quizás encontrarse en España.

En cambio, es claro que Estrada Iturbide es descendiente en línea directa de doña Carmen Huarte, hermana de doña Ana Huarte, esposa de don Agustín y ambas hijas del acaudalado filántropo vallisoletano don Isidro Huarte.

Los padres de don Miguel se esmeraron en su educación; recibió además, influencias benéficas de varias personalidades de Morelia durante su niñez y primera juventud, como el ya citado don Francisco Elguero y como el Padre Avella, director del Colegio Cristóbal Colón en el que el joven Estrada Iturbide hizo sus primeros estudios con gran aprovechamiento.

Mei 04 Posteriormente cursó la Preparatoria y los estudios de la carrera de abogado en la Escuela Libre de Michoacán. Prácticamente al concluir éstos últimos, dicha escuela fue arbitrariamente clausurada por decreto del entonces gobernador de Michoacán, Gral. Lázaro Cárdenas, por lo que Estrada Iturbide y sus compañeros del quinto año tuvieron que acudir a otras universidades de provincia para presentar en ellas los exámenes de la carrera a título de suficiencia y recibirse en ellas. Don Miguel encontró asilo en la Universidad de Guanajuato donde finalmente obtuvo el título de abogado en el año de 1932.

Sin embargo, su lucha para poder ejercer esa profesión en su estado natal no había concluido, pues el Supremo Tribunal de Justicia se negó a registrar su título. Contra esa determinación del Tribunal, sin duda inspirada en las ideas facciosas por entonces en boga, el joven abogado Estrada Iturbide interpuso un amparo, juicio constitucional que finalmente ganó en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con lo que pudo iniciar el ejercicio de su profesión en el Despacho del Maestro Lic. José Guadalupe Soto, en Morelia. Desde entonces daba así muestras de la combatividad que lo caracterizaría más adelante en su vida profesional y política.

Aún antes de recibirse, en 1928 don Miguel había perdido a su padre, quien falleció prematuramente y en pleno proceso de consolidación de su situación familiar y económica. Esto hizo que Estrada Iturbide se uniera estrechamente a su madre y colaborara con ella, por lo que desde entonces, a muy temprana edad, tuvo que afrontar responsabilidades que sin duda hubieran sido atendidas por su padre, de no haber fallecido.

Entre los años de 1926 y 1932 sostuvo don Miguel un largo noviazgo con la que sería su esposa, Srta. María Teresa Sámano Macouzet, también moreliana de pura cepa. Contrajeron matrimonio el 8 de septiembre de 1932, en Morelia.

Estrada Iturbide perteneció en los primeros años treintas a la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC), organización en la que él y muchos miembros de su generación tuvieron la oportunidad de completar una sólida formación, inspirada en las ideas más avanzadas de la doctrina social católica. Dirigida primero por don Ramón Martínez Silva, S.J. y después, brevemente, por el Dr. Jaime Castiello Fernández del Valle, S.J., la UNEC dejó en don Miguel, como en tantos otros, una huella imborrable; le dejó también amistades profundas como las que fincó y ha cultivado desde entonces, por mencionar sólo a unos cuantos, varios de ellos ya desaparecidos, como Manuel Ulloa Ortiz, Juan Landerreche Obregón, Luis Calderón Vega, Jesús Hernández Díaz, Antonio Gómez Robledo, Javier Guzmán Rangel, Felipe Gómez Mont y Julio Chávez Montes. Además como la UNEC apoyó la lucha que en 1933-1934 libró denotadamente el ilustre Rector Manuel Gómez Morin por la libertad de cátedra en la Universidad Nacional, Estrada Iturbide pudo tener por entonces su primer encuentro con Gómez Morin. Dejemos que sea el propio don Miguel quien nos lo relate como lo hizo en 1972:

“Sí, conocí a Gómez Morin en la Rectoría de la Universidad. No lo conocí en su despacho profesional… lo conocí al timón de la nave universitaria, en el momento más rudo de la tempestad. Y bastó ese primer encuentro, de unos minutos, para que con él se iniciara una relación que no ha terminado todavía, que no terminará jamás, porque yo creo, como creía él, en la supervivencia del espíritu y sé que volveremos a encontrarnos... Recuerdo concretamente a Manuel Pacheco que me dijo sencillamente: “¿No quieres venir a ver a Gómez Morin?” contesté inmediatamente que sí. Y así fue el inicio de una de esas grandes amistades que dan sentido y valor a la vida”.

En otro lugar, el propio Estrada Iturbide relata que:

“Cuando, pocos años después, un grupo de amigos muy queridos de la época estudiantil, Manuel Ulloa, Julio Chávez, Juan José Páramo y un maestro dignísimo, don Guilebaldo Murillo, vendrían a invitarnos a participar en la fundación de Acción Nacional, hubimos de aceptar, a pesar de iniciales resistencias, y sin duda fue factor determinante de la aceptación, el hecho de que el Comité Organizador del Partido estaba encabezado por don Manuel Gómez Morin; era la garantía de la seriedad de la empresa y de la limpieza del propósito. No se trataba, así, de ir tras un caudillo, tras un “político”, tras un líder cualquiera, sino de acompañar al universitario ejemplar y probado, al hombre cuya ejecutoria intelectual y moral era bien conocida y que nos llamaba para agruparnos no en torno de su persona, sino de un cuerpo doctrinal sólido, valedero en sí mismo y con clara orientación hacia la realidad de México. Esa aceptación marcó nuevos rumbos a la propia vida y es motivo muy grande de nuestro reconocimiento imperecedero”.

Con esas convicciones abrazó don Miguel la causa de Acción Nacional. A pesar de su juventud, poco menos de treinta y un años, figuró y tuvo un papel destacado en la Asamblea Constitutiva del PAN que se reunió  en la Ciudad de México los días del 14 al 17 de septiembre de 1939 como miembro de la Comisión de Doctrina que presidió don Efraín González Luna y que integraron también don Rafael Preciado Hernández, el Ingeniero Agustín Aragón, el Licenciado Samuel Melo y Ostos, el Licenciado Luis Garay y el Licenciado Carlos Ramírez Zetina.

Posteriormente tuvo también participación en las primeras Convenciones de Acción Nacional y en los debates memorables que en ellas se produjeron.

Dentro de un ciclo de conferencias organizado por su partido en el Frontón México de la Ciudad de México en 1943, Estrada Iturbide tildó al régimen de Ávila Camacho, por su medrosa indefinición, de no ser rojo ni blanco, “sino que se diluye en un tímido color de rosa”, lo que le valió que un agente del Ministerio Público Federal lo fuera a interrogar e intimidar hasta su natal Morelia, con la consiguiente confrontación con el Procurador General, Licenciado Aguilar y Maya, de la cual salió bien librado.

Mei 02 Después de organizar al PAN en Michoacán, don Miguel presidió el Comité Regional de Acción Nacional en ese estado durante 17 años, con logros que le produjeron un legítimo orgullo y una gran satisfacción: el primer diputado federal del PAN fue don Miguel Ramírez Munguía, por el distrito de Tacámbaro, Mich., en 1946; ese mismo año, Acción Nacional obtuvo su primer triunfo a nivel nacional, en un municipio, pues la planilla encabezada por Manuel Torres Serranía tomó posesión del Ayuntamiento de Quiroga, Mich.; finalmente, en 1947 el PAN acreditó, por primera vez en su historia, un diputado en una legislatura local, el Dr. Alfonso Hernández Sánchez por el distrito de Zamora, Mich.

¡Esos logros, esos avances, obtenidos en el feudo cardenista!

Durante muchos años, con la “terquedad de un demócrata convencido que sabe que mientras le dure la vida tiene que pelear por la libertad política de México”, como haría notar en el Colegio Electoral de 1964 -cuando, finalmente, después de cuatro candidaturas, pudo abordar la tribuna de la Cámara de Diputados-, Estrada Iturbide se presentó, una y otra vez, como candidato de su Partido en diversos puestos de elección popular. Sufrió, en carne propia y en la de sus compañeros de partido, fraudes electorales, a veces descomunales, como el que se produjo en Morelia en la elección federal de 1952, cuando fue candidato a diputado federal José Manuel Caballero, incomprensiones y hasta vejaciones y persecuciones, solapadas o abiertas. A todo esto respondió redoblando esfuerzos, fortaleciendo la organización, convenciendo gentes, alentando a los desilusionados.

En 1963, fue oficialmente postulado como precandidato presidencial del PAN por la Convención Regional de Guanajuato; ya antes, en 1958, su nombre se había mencionado para la misma nominación. Participó extensa, entusiasta y alegremente, con el optimismo que supo poner en sus afanes, en las campañas presidenciales de Efraín González Luna (1952), Luis H. Álvarez (1958), José González Torres (1964) y Efraín González Morfín (1970). Fue miembro del Consejo Nacional de Acción Nacional desde su fundación hasta 1979 en que, sin renunciar, dirigió una carta al entonces presidente del CEN del Partido, Lic. Abel Vicencio Tovar, para declarar en suspenso sus funciones y actividades como miembro de dicho Consejo Nacional.

Mei 03 Después de que en 1961 y en 1962 representó dignamente a su Partido en dos reuniones internacionales de partidos políticos que tuvieron lugar en Bogotá, Colombia y en Santiago de Chile, llegó finalmente a la Cámara de Diputados en 1964 como uno de los primeros 18 diputados de partido acreditados por Acción Nacional. De su actuación en esa brillante XLIV Legislatura mucho es lo que podría decirse. Como era de esperarse, dada la solidez de su formación y sus indiscutibles dotes oratorias -por todos reconocidas.-, se reveló como un parlamentario de alta estatura y como un legislador estudioso y eficaz. Son memorables sus intervenciones en el Colegio Electoral de 1964; había estado ausente en la estupenda batería de oradores que el PAN presentó en el histórico Colegio Electoral de 1946, porque la directiva de ese Colegio no le permitió hablar entonces.

Durante el Colegio Electoral de 1964 sobresalió su oratoria, sus argumentos e ideas en diversos debates: como aquél, relativo a la reelección de los diputados y senadores -en el que apabulló a Vicente Lombardo Toledano, según cabeceó Excélsior-; o en aquél, relativo a la derogación del delito de disolución social; sobresalió en los debates referentes a los presupuestos federales, cuentas públicas y temas que abordaron el problema educativo.

Merced a la sagacidad política de Adolfo Christlieb Ibarrola, Jefe Nacional del PAN y coordinador de esa diputación de 1964 a 1967, Estrada Iturbide, como primer vicepresidente de la Cámara  de diputados, y en ausencia del presidente, el 30 de septiembre de 1965 presidió la sesión solemne en que se rindió homenaje a José María Morelos en el segundo centenario de su natalicio. Al abrir la sesión el Diputado Estrada Iturbide sorprendió a todos los presentes (con excepción de Christlieb) con una finísima pieza oratoria, llena de conceptos y de definiciones y precisiones acerca de la historia nacional, perfectamente estructurada y elocuentemente expresada que le fue aplaudida por todos los diputados puestos de pie. Es lamentable, sin embargo, que dadas las absurdas limitaciones constitucionales y políticas imperantes, un parlamentario tan destacado haya estado en el Poder Legislativo solamente durante una legislatura en la que sólo hubo tres periodos ordinarios de sesiones de cuatro meses cada uno. Con todo, ahí queda su actuación no únicamente en la tribuna, sino también en Comisiones y en los necesarios y frecuentes encuentros y entrevistas con los adversarios políticos de quienes obtuvo un evidente respeto a la par de no pocos logros políticos legislativos.

Pero Estrada Iturbide fue un hombre polifacético y versátil. No sólo puede vérsele como político, pensador, orador o dirigente; fue también abogado postulante y, acaso por herencia de su padre, banquero probo y destacado. Promotor de sociedades intermedias y empresas culturales. Amigo estimado por muchas personas, de muy diversas procedencias e ideologías. Cristiano a carta cabal, al final de un bello discurso pronunciado en 1972 en homenaje a Manuel Gómez Morin, a raíz del fallecimiento del maestro, expresó emocionado:

“Quedábamos con la conmovida, imperecedera memoria de su presencia, ahí junto a su cruz, que queda junto a tantas otras, de las que sólo por ser, esta ocasión la que es, quiero mencionar la de su generoso sucesor en la jefatura del partido, que se fue antes de tiempo, Juan Gutiérrez Lascuráin, muerto trágicamente en plena madurez; y la de su otro sucesor, nuestro malogrado, inolvidable amigo, Adolfo Christlieb. Se fueron antes de tiempo para el tiempo humano. Una más: la cruz gemela, en la profundidad del afecto y en la perennidad del recuerdo, la de don Efraín. Y qué más puedo decir, y qué más puedo desear, y qué más puedo pedir, que la propia cruz quede algún día junto a las de ellos”.