Iniciativas de Ley

Reforma al Art. 54 Constitucional. Iniciativa para una más amplia y equitativa distribución geográfica de los diputados de partido en la República para que no se concentre su elección al Distrito Federal.

  • Fecha de presentación: jueves, 14 de diciembre de 1972
  • Tema: Politica
  • Legislatura: XLVIII (1970-1973)
  • Comisión: Unidas de Gobernación y Estudios Legislativos
  • Presentó: Dip. Miguel Hernández L.
  • Dictamen:

Reforma al Art. 54 Constitucional. Iniciativa para una más amplia y equitativa distribución geográfica de los diputados de partido en la República para que no se concentre su elección al Distrito Federal.

14-Diciembre-1972

Reforma al Art. 54 Constitucional

Dip. Miguel Hernandez L.

Señor Presidente, señores diputados:

El sistema de Diputados de Partido se estableció en nuestro país por reforma constitucional de 1963, dieciocho años después de que la Ley Electoral de 1945 reglamentó por primera vez en México los partidos políticos permanentes a base de principios y de programas, o sea, los verdaderos partidos políticos, ya que anteriormente sólo habían existido meros clubes electorales transitorios.

Por su parte, Acción Nacional, que se había fundado como partido político permanente y de doctrina en 1939, seis años antes de la citada Ley Electoral de 1945, tuvo sus primeros diputados en 1946, cuatro diputados, que fueron todos de mayoría.

De 1946 a 1957 se sucedieron cuatro legislaturas, en todas las cuales el PAN tuvo diputados de mayoría, seis como máximo número exiguo que les impedía cumplir en forma adecuada sus funciones, no obstante el esfuerzo extraordinario que hacían y que se demuestra con la numerosa y trascendentales iniciativas de ley que presentaron y con la actitud de independencia y de dignidad de que siempre dieron muestra.

En las elecciones de 1958, la manifestación de la voluntad ciudadana fue vigorosa en contra del predominio del régimen, pero la cerrazón de éste impidió el reconocimiento de esa voluntad; y en vista de ello y del reducido número de diputados que se venían reconociendo, el PAN optó porque sus candidatos no fueran a la Cámara de Diputados, como no fueron, a pesar de que se reconocieran sus triunfos, lo que determinó la ausencia de una auténtica oposición en la XLIV Legislatura (1958-1960).

Esta actitud determinó que en el período 1961-63 la XLV Legislatura, en la que volvió a haber cinco diputados de mayoría del PAN, aprobada las reformas constitucionales y legales que dieron origen a los diputados de Partido, que por primera vez hicieron acto de presencia en la XLVI Legislatura en el período 1964-66.

Los Diputados de Partido, que podrían ser un sistema razonable de representación de minorías, con ventajas sobre otros como la representación proporcional, por defectos de Planteamiento, por las condiciones generales de predominio y monolopio político del partido oficial y por vicios de aplicación práctica, se han reducido a una mínima apertura para que puedan llegar a la Cámara de Diputados, hasta veinte diputados de cada partido de oposición que obtengan las votaciones conjuntas requeridas, sin necesidad de reducir los triunfos de mayorías "de todas todas" que cada vez con mayor eficacia ha seguido asegurando al partido oficial con el apoyo decidido de los recursos del poder.

En efecto, aun el sistema de diputados de partido mantiene la posibilidad teórica de que los partidos de oposición alcancen diputaciones de mayoría, la realidad es que, a partir de 1963, la mayoría perdidas por el PRI se reducen a tres, una de ellas "por default"; lo que demuestra el propósito de que, para la oposición, los diputados de partido queden como un sustituto limitado de los de mayoría, que se reserven en exclusiva para el partido oficial.

Es por esto que, desde el primer momento en que se aprobaron los diputados de partido, Acción Nacional manifestó, y sigue pensando todavía, que el sistema no es de ningún modo satisfactorio y que lo acepta únicamente como una medida transitoria que permita a los partidos minoritarios algunas posibilidades de actuación en la Cámara de Diputados y que el problema electoral y el político de México no es de facilitar una representación eventual de esos partidos, sino establecer bases legales y prácticas que permitan la emisión libre del voto, sin suplantaciones, amenaza ni coacciones; el cómputo real de la votación y el respeto verdadero a los resultados obtenidos, para que una representación política auténtica permita al pueblo tomar en sus manos la realización de su propio destino.

El sistema de representación a base de mayorías electorales, en efecto, no ha impedido en los países en que funciona, tales como Inglaterra, Estados Unidos y Chile, por ejemplo, que en las elecciones del Poder legislativo, el partido que resulta minoritario tenga, no obstante, una nutrida representación en las Cámaras correspondientes, sin que se haya dado el caso del predominio absoluto de que un solo partido sobre los demás, como ha sucedido y sucede en México.

Por el contrario, en esos países el sistema de mayoría no ha sido obstáculo para que los partidos se alteren en el poder, de acuerdo con las preferencias del electorado y, aún más, ha sido frecuente, y el hecho es la situación actual en Chile y en Estados Unidos, que en tanto que el titular del Poder Ejecutivo pertenece a un partido, el partido opositor tiene mayoría en las Cámaras.

Sin embargo, en vista de que subsiste y se prolongan entre nosotros las situaciones de hecho que impiden que se realicen a plazo corto situaciones como las mencionadas y de que no hay datos que permitan prever en un futuro próximo la posibilidad de que se reconozcan cambios de gobierno por la vía electoral, resulta justificado pretender que se mejore el sistema de diputados de partido, cuando menos en los aspectos en que la experiencia ha demostrado mayor necesidad de ello; y este es el propósito de la presente iniciativa.

En primer término, queremos plantear el problema del tope, anteriormente de veinte y ahora de veinticinco diputados que se ha puesto a los de partido.

A base de cinco diputados de partido por el primer dos y medio por ciento de la votación que se alcance y un diputado más por cada medio por ciento adicional de votos, ahora por el primer uno y medio por ciento, Acción Nacional excedió desde el primer momento la votación necesaria para tener derecho a los veinte diputados de tope; y habría obteniendo mayor número de representantes ante la Cámara si se le hubieran reconocido en la proposición indicada; por lo que el tope no se compagina con el propósito declarado de una mayor apertura democrática, a menos de que esta apertura se busque en beneficio únicamente de los partidos de menos importancia que no puedan aspirar sino a unos cuantos diputados y que por tanto no se afecten con el tope establecido.

En consecuencia, solicitamos que se suprima el tope de Diputados de Partido que puede alcanzar cada Partido Político, a fin de que todos los partidos tengan derecho, descontados los diputados de mayoría que obtengan en su caso al total de diputados de partido que resulten de cada elección, a razón de cinco diputados por el primer uno y medio por ciento de la votación total y un diputado más por cada medio por ciento adicional, sin limitación de número.

No puede objetarse a lo anterior, como se ha hecho, que si se suprimiera el tope podría ponerse en riesgo la estabilidad de la diputación; mayoritaria ya que cualesquiera hipótesis y cálculos que se hagan demuestren que esta situación, en realidad nunca llegaría a presentarse, puesto que, aun suponiendo que el 49%, de la votación total en la República se distribuyera entre los partidos de oposición y todos ellos tuvieran derecho a Diputados de Partido, en ningún caso esos diputados podrían alcanzar un número superior a los diputados de mayoría que tuviera el partido en el poder mientras se le atribuyan, como hasta ahora, mayorías en todos los distritos electorales. Y tampoco sufriría esa estabilidad si perdiera algunas mayorías puesto que, automáticamente las que ganaran los candidatos de oposición se descontarían de sus diputados de partido.

Tampoco es justificado el argumento que invocan los candidatos del partido oficial de que los diputados de partido los colocan en una situación inequitativa en cuanto que los candidatos de oposición, tienen dos oportunidades de alcanzar la curul, por vía de mayoría y por vía de diputado de partido, en tanto que ellos sólo cuentan con la primera; ya que la realidad es que los candidatos del partido en el poder tienen todas las ventajas y los auténticos candidatos de oposición son los que se encuentran en una situación de desventaja práctica en las elecciones.

Por otra parte, el sistema de Diputados de Partido en su forma actual, ha demostrado el inconveniente de que, por diversas circunstancias, entre las que se cuentan más posibles garantías en la capital de la República que en la provincia, la mayor proposición de Diputados de Partido proviene de la ciudad de México y sólo unos cuantos candidatos de provincia tienen oportunidad de alcanzar esas diputaciones.

La situación indicada resulta injusta puesto que, siendo los partidos políticos de carácter nacional y obteniendo sus Diputados de Partido a base de la votación que logran en todo el país, resulta una consecuencia lógica que el total de diputados que alcanzan se distribuya en sus diversas entidades en la misma proposición en cada una de esas entidades haya contribuido a la votación general; y que hecha esa distribución se reconozcan como Diputados de Partido en cada entidad a los que en la misma hayan obteniendo mayor número de votos.

En favor de esta tesis, además está la circunstancia de que la elección de diputados siempre se hace por circunscripciones territoriales; de manera que no puede haber objeción en que para la determinación concreta de quienes deben ser reconocidos como Diputados de Partido, se tomen como base las entidades político-geográficas del país, en vez de considerar toda la República como una sola unidad, como es el sistema actual.

Debe recordarse que uno de los problemas más graves de nuestra patria es el centralismo político, económico, fiscal y de toda clase, que se concentra en la Capital de la República; que ese centralismo obstaculiza el desarrollo de la provincia en todos los órdenes, y que medidas como la que proponemos son precisamente las que pueden ayudar al desarrollo político y social de las entidades federativas, en contra de ese centralismo.

Como confirmación de la indebida concentración de los Diputados de Partido provenientes del Distrito Federal que deriva del sistema actual, y de las ventajas del sistema que proponemos, basta considerar, sobre la base de los resultados de la elección federal de 1970, cómo se distribuyeron los veinte diputado de partido que obtuvo Acción Nacional y cómo se hubieron distribuido esos mismos diputados con el sistema de esta iniciativa, situaciones cuyas diferencias se pueden apreciar en el siguiente cuadro, en el que también se incluye cuál habría sido la eventual distribución de veinticinco diputados, o sea, el tope actual.

No puede objetarse que en la forma propuesta puede suceder que en algunos candidatos con votación interior tendrían que se reconocidos diputados frente a candidatos de otras entidades con votación más alta; pues además de que lo mismo sucede en el caso de diputados de mayoría, hay que tomar en cuenta que la elección nunca se determina por el número de votos de un candidato, considerado aisladamente, sino en relación con otro factor, factor que en el caso de las mayorías es la votación del contrincante y, en el caso de los Diputados de Partido, podría ser, con el sistema propuesto, la votación obtenida por el partido en cada una de las entidades federativas, en relación con las demás.

En virtud de las consideraciones expuestas y con fundamento en la fracción II del artículo 71 de la Constitución Política, venimos a proponer el presente

DECRETO DE REFORMAS AL ARTÍCULO 54 DE LA CONSTITUCIÓN

Artículo primero. Se reforma el artículo 54 de la Constitución para quedar como sigue:

Artículo 54. La elección de diputados será directa, con sujeción a lo dispuesto en el artículo 52 y se complementará, además, con diputados de partido apegándose a ambos casos a lo que disponga la Ley Electoral y a las reglas siguientes:

I. Todo partido político nacional que en una elección de diputados obtenga el uno y medio por ciento de la votación total en el país, tendrá derecho a que se le acrediten cinco diputados de entre sus candidatos y uno más por cada medio por ciento adicional de los votos totales que obtenga.

II. De los diputados que correspondan a un partido conforme a la fracción anterior, se descontarán los que haya obtenido por mayoría de votos y, en consecuencia, sólo se le acreditarán los diputados de partido excedentes; y si los diputados de mayoría del partido exceden en número a los indicados, no tendrá derecho a diputados de partido.

III. El número total de diputados de partido que corresponda a un partido conforme a las disposiciones que anteceden, se le acreditará distribuido en cada una de las entidades federativas en la proporción que resulte entre el número total de votos que haya obtenido el partido en el país y el que haya obtenido en cada una de las mismas entidades.

Para los efectos que anteceden, las fracciones de más de un medio se computarán con derecho a un diputado y las menores no se tomarán en cuenta; pero si después de estas aplicaciones quedan diputados por acreditar, se asignarán a razón de uno por entidad a las que entre las restantes hayan aportado mayor número de votos a la votación total del partido. En esta última forma se procederá también si todas las fracciones son menores de un medio.

IV. Una vez establecido el número de diputados de partido que corresponden a un partido en cada entidad, se reconocerán con esa calidad a sus candidatos que hayan tenido mayor número de votos en la entidad relativa, por riguroso orden decreciente.

V. Sólo podrán obtener diputados en los términos de este artículo, los partidos políticos nacionales que hubieran obtenido su registro conforme a la Ley Electoral vigente, por lo menos con un año de anterioridad al día de las elecciones.

VI. Los diputados de mayoría y los de partido, siendo representantes de la nación como lo establece al artículo 51, tendrán la misma categoría e iguales derechos y obligaciones.

Artículo segundo. Las presentes reformas entrarán en vigor tres días después de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

Túrnese la Iniciativa a las Comisiones Unidas de Gobernación que tiene antecedentes, y de Estudios Legislativos e imprímase.

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