Discursos

Análisis del sexto informe en materia de política económica

Legislador: Fernando Elizondo Barragán
Legislatura: LX (2006-2009) Legislatura Periodo:2006 LX Legislatura
Tipo de Periodo: Ordinario Fecha:miércoles, 14 de septiembre de 2016
Tipo de sesión: Ordinaria  

Análisis del VI Informe de Gobierno en el rubro de Política Económica

-EL C. SENADOR FERNANDO ELIZONDO BARRAGAN: Con su permiso, señora presidenta. Señoras y señores senadores, las naciones que han destacado en la historia por su poder, por su progreso, por su calidad de vida, son aquellas que han logrado formarse una visión grande de sí mismas, de su potencial y de su futuro, y han podido luego unificar y darle dirección a sus esfuerzos para hacerla realidad.

Entre las que se hunden en el estancamiento sin duda encontramos aquellas que se perdieron en la división y en las pugnas internas, porque como bien dice el refrán: No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va, igual para los hombres que para las naciones.

Para que México pueda avanzar a la velocidad que el siglo XXI nos demanda y no rezagarse en la competencia global que nos toca vivir, es indispensable que los mexicanos lleguemos a esta visión compartida, y ahí está uno de nuestros mayores retos y más grave irresponsabilidades porque es de estos recintos legislativos de donde han de emanar los acuerdo y las leyes que le den cauce y dirección a los esfuerzos nacionales en pos de esa visión.

El reconocimiento objetivo de nuestra realidad, con todo y sus claroscuros es una premisa fundamental para desplantar todo esfuerzo de consenso, nunca lograremos acuerdos si tenemos concepciones tan radicalmente diferentes de nuestra realidad, o del objetivo que pretendemos lograr.

México es ahora mucho mejor que el que era hace seis, doce, quince o veinte años, pero aún no es el que queremos, obviamente, se engaña y engaña a los demás quien afirma que no ha habido cambio, que todo está mal en este país, se engaña y engaña tanto como el que afirmara que ya llegamos al mejor de los mundos posibles.

La verdad, compañeras y compañeros, es que la noble tarea de construir la patria es un camino con dirección con diferentes ritmos y tiempos, pero sin final; y si queremos avanzar hay que reconocer logros y faltantes, los primeros para mantener nuestra autoestima como nación, y redoblar el esfuerzo, y los segundo, para dirigirlo mejor.

Creo que es con ese espíritu que debiéramos abordar el análisis de las diferentes materias del Informe Presidencial, para poder así transformarlo en acciones que contribuyan a ese deseado avance.

Hay en el Informe demasiado que comentar, demasiado que analizar, mencionaré sólo algunos aspectos de los más relevantes.

Es reconocida por propios y extraños la estabilidad económica que ha resultado de un manejo adecuado de las variables fiscales, presupuestales y monetarias. La estabilidad, como bien lo decía la senadora que me precedió, y concedámoslos de una vez, no es un fin en sí misma, no es suficiente, pero también aceptemos que sí es una condición necesaria para el desarrollo sano de nuestra economía, y para que nuestra población alcance mejores estándares de vida, y esa condición, que no es logro pequeño, está dada.

Tenemos, efectivamente, actualmente una taza de tres por ciento, y efectivamente en 30 años es la primera vez que es menor a la de Estados Unidos, pero esa estabilidad que algunos coinciden como una variable fría, macroeconómica, desconectada de la población en general, tiene sin embargo consecuencias muy prácticas y concretas: como bajas tasas de interés y como la posibilidad de amplios plazos de financiamiento.

Que a su vez han resultado en que millones de familias puedan ahora tener una casa propia, para establecer su hogar, y millones también puedan haber adquirido un automóvil, o bienes de consumo duradero a los que antes no podrían haber aspirado.

Sí, nuestras divisas tienen un nivel sin precedente, nuestras reservas internacionales. El nivel y el comportamiento de la paridad cambiaria por encima de las incertidumbres electorales y de los conflictos postelectorales, dicen más que las palabras sobre la solidez fundamental de nuestra economía.

Pero además, esto también incide directamente en el bienestar de nuestras familias, porque efectivamente una población que por la globalización en que vivimos adquiere cada vez más bienes importados, o con componentes importados, los puede adquirir a precios más baratos.

Un aspecto que vale la pena mencionar de las finanzas públicas que ya fue mencionado anteriormente, es el del gasto corriente. Con frecuencia oímos mencionar como dato negativo el crecimiento del gasto corriente, y sin embargo de su examen podemos derivar que en este concepto se incluyen rubros como subsidios al campo, apoyos alimenticios del programa Oportunidades, Seguro de Protección Social en Salud, becas escolares, pago de pensiones, y otros muchos que sinceramente creo difícil que quisiéramos reducir, y por el contrario, quisiéramos que aumentara.

A quienes censuran que el gasto corriente ha aumentado en un 6.5 por ciento real en esta administración, 6.5 por ciento real de aumento en el gasto corriente. Yo quisiera aclararles que ese aumento en un 73 por ciento correspondió a educación y salud, lo queremos reducir, y en un 18 por ciento adicional correspondió a orden, seguridad y justicia, ¿lo queremos reducir?

El ramo de energía que a principio de esta administración planteaba un reto importantísimo, porque desgraciadamente la defensa equivocada de nuestra soberanía a través de estrangular la inversión en esta área, nos condujo paradójicamente a ir perdiendo al soberanía, y al llegar a un punto en donde tenemos que importar gas, gasolina, gas LP y otros petrolíferos, esa defensa nos llevó a una situación en donde peligraba seriamente la continuidad y la suficiencia de nuestro flujo energético.

La presente administración con un ritmo creciente de inversión que acumula 665 mil millones de pesos del 2001 al 2006 permitió no solo mantener los niveles de producción, sino alcanzar cifras sin precedente en producción de petróleo, y reponer, restablecer, revertir una tendencia a la declinación, que en materia de gas ya se había empezado a dar.

En suma, compañeras y compañeros, el conjunto de variables económicas que se reportan en el Informe arrojan claramente muchos saldos positivos, igual que en muchas tareas pendientes en que debemos de trabajar.

Se hizo una referencia por uno de los senadores que me antecedió a que en este lapso se había empeorado la distribución del ingreso, tenemos dato radicalmente diferentes de esto. La reducción de la pobreza en sus diferentes manifestaciones, el comportamiento del salario promedio de los asegurados del Instituto del Seguro Social, la encuesta nacional de gasto-financiamiento

hecha por INEGI, desmienten esa afirmación.

La distribución de la riqueza se ha mejorado, si bien, no en todo lo que se quisiera.

Y ha habido falta de empleo, y ha habido falta de crecimiento, ciertamente.

¿Por qué? Porque de estos mismos recintos salieron decisiones que impidieron reformas que hubieran permito mayor inversión, mayor gasto en programas sociales y mayor estímulo al crecimiento. 



Es hora --señoras y señores senadores-- de abocarnos con sentido de urgencia al examen de las diferentes reformas en materia económica que han estado pendientes aquí ya por años.

Cumplamos con nuestra responsabilidad, no simplemente buscando culpables o señalando con el dedo las causas, sino examinando con objetividad y voluntad constructiva la integridad de los factores que nos están impidiendo avanzar con más eficacia y más rapidez hacia ese México, que yo no tengo ninguna duda, todos juntos podemos construir.

Muchas gracias. (Aplausos).

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